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viernes, 11 de julio de 2014

Musas ignotas

Supongo que inconscientemente me quedé pensando en esta reflexión de Flor. Algo quería bullir de mí y no podía. Es como cuando se te antoja algo y no sabes qué, ¿no te ha pasado? De pronto, recordé esta versión tan hermosa de Pablo acerca de Pablo: 





Estaba en el colegio cuando supe que Neruda escribió "Crepusculario" a los 13 años y sentí fascinación. En algún momento llegó "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" y pensé que sería fácil encontrar a un poeta o a un escritor de canciones para enamorarme, pero todos los chicos que entonces conocía querían bailar Los Cuentos de la Cripta y eso como que no iba con lo que sentía. Máxime cuando leí que Neruda, a sus 19 años, había amado tanto que no bastaba reseñar que cada uno de esos veinte poemas era para una mujer distinta, sino que cada uno era un pequeño tabernáculo de amor para diversas mujeres en diversas circunstancias. Como poner un espejo frente a otro espejo. 

Puede que para muchas de ellas resultara irrelevante el aporte que le dieron al joven Pablo porque fue involuntario, pero ¿y si alguna murió pensando que nunca inspiró un poema?


(...)



No sé si todavía deba esperar por un escritor de canciones
o mejor
aprendo a bailar el Rastastás. 



@_@






viernes, 30 de mayo de 2014

Querido Hans:

Es mejor que las personas piensen que esto es una locura o una mentira para que todo suceda sin contratiempos. Desde que tuve certeza que eras tú quien estaba detrás del sonido de la gaita no he hecho más que alistar lo indispensable para que podamos marcharnos. Me he puesto el vestido de flores -ese tan bonito que a todo mundo gusta- me hecho el moño de la reina y me he puesto los pendientes de mi abuela. En el morro tengo mi cepillo, la pasta dental y, como fiambre, una manzana para ti y un melón para mí. También tengo un poco de galletas para gatos; mi plan es dejar un rastro para que mis chicos puedan hallarme cuando lo deseen. Sé que ellos no serán molestia en tu castillo porque en algún momento tú también fuiste un exiliado.
Pienso dejar a mi gallina Poppy aquí, puesto que no creo que se sienta muy a gusto viendo las dimensiones de tu gallo sobrenatural. Por cierto, no creo que sea buena idea que ensilles un lugar para mí sobre tu plumífero corcel puesto que no me gustaría fatigarlo. Me conformo con jalar la jáquima y caminar a tu lado mientras tocas alegres melodías y las estrellas tintinean al compás. Quiero que olvides las canciones tristes; que ahora tu tocada acompañe a mi canto. Lo más probable es que llegue agotada a tu oculto recinto. Entonces acomodaremos los petates delante de la chimenea. Si también estás cansado, yo acomodaré tu hermoso penacho. Te veré dormir con tus pómulos afilados, tu labio leporino y tus ojazos de foca. No tengas miedo; soy yo quien tiene tu solemne túnica de puyas si siento frío en los pies.


 ♥
 
CRÉDITOS: La imagen la saqué de Pinterest. Le hice unas modificaciones y le coloqué un fondo.